El
sistema digestivo tiene como función principal descomponer los
alimentos y convertirlos en nutrientes mediante los cuales reparamos
nuestros tejidos y obtenemos la energía necesaria para nuestras
actividades diarias. La buena salud de este sistema puede verse
amenazada por factores como:
Los virus estomacales:
se caracterizan por presentar síntomas como la diarrea, vómito,
náuseas, dolor abdominal, entre otros. Los más comunes son el norovirus y
el rotavirus, los cuales pueden transmitirse de persona a persona, a
través de agua, alimentos o superficies contaminadas.
El estrés:
el sistema nervioso y el sistema digestivo se comunican a través del
nervio vago. Cuando el nervio vago se inflama por situaciones como el
estrés y la ansiedad, puede ocasionar cambios en la movilidad
intestinal, lo cual a su vez puede provocar problemas digestivos como la
diarrea y el estreñimiento.
Una mala alimentación:
una dieta con poca fibra y altos niveles de grasas, azúcar y alimentos
procesados puede causar desequilibrios en la flora intestinal, aumento
de peso, deficiencias nutricionales, enfermedades crónicas e incluso
problemas de salud mental.
Medicamentos: el
uso de productos como los antibióticos puede reducir la absorción de
nutrientes ya que estos eliminan todo tipo de bacterias, tanto las que
son buenas como las que son malas para nuestro intestino, lo cual altera
el equilibrio de la flora intestinal.
Tener
una mala salud intestinal acarrea problemas que van desde los
trastornos digestivos (diarrea, estreñimiento, síndrome del intestino
irritable, etc.), alergias y enfermedades autoinmunes, enfermedades
metabólicas (obesidad y diabetes) y problemas de salud mental. Para
poder contrarrestarlo, es de vital importancia mantener el equilibrio de
nuestra flora intestinal.
La
flora intestinal está compuesta por millones de microorganismos que
habitan en nuestro intestino. Esta comunidad, integrada por bacterias,
hongos y virus, busca mantener un balance con el que se cumplen procesos
como la digestión, producción de vitaminas y ácidos grasos esenciales,
además de proteger a nuestro organismo contra bacterias dañinas y
fortalecer el sistema inmunológico.