La ansiedad hoy en día está estrechamente relacionada con el hecho de
que los niños y adolescentes viven en un mundo muy acelerado, en el que
están sobreestimulados por muchas fuentes de información, y mal
acostumbrados a la inmediatez de las cosas. ¿Qué estrategias
recomendaría a los padres para evitar que sus hijos desarrollen un
trastorno de ansiedad?
MJ: Sentir
ansiedad de manera ocasional es normal, y puede ser la respuesta a
distintos acontecimientos cotidianos. Sin embargo muchos niños y
adolescentes desarrollan un trastorno de ansiedad que persiste en el
tiempo, y si bien puede tener causas genéticas, también podría estar
relacionado con un alto nivel de estrés generado por su entorno social, o
por el uso exagerado de los dispositivos electrónicos.
El trastorno de ansiedad puede estar caracterizado por miedo intenso o
incluso crisis de pánico. Interfiere en el funcionamiento diario, es
difícil de controlar, y en la mayoría de los casos es desproporcionado o
magnificado con respecto al problema real.
Ante un panorama así, recomiendo a los padres buscar y entender las
causas de la ansiedad en sus hijos y generar una rutina diaria que
facilite el descanso y la desconexión de las fuentes que la propician. Es fundamental validar los sentimientos, emociones y preocupaciones, y
fomentar recursos internos para afrontar con mayor asertividad las
situaciones que le causan estrés o temor.
Un ejercicio muy efectivo consiste en ayudarlos a reconocer y nombrar
cuáles son las creencias negativas que agudizan su ansiedad, y que
juntos puedan encontrar ideas y acciones para disminuirla o evitarla.
En ciertos contextos expresar las
emociones se asocia a “debilidad de carácter”. Sumado a que lo que vemos
en redes sociales está muy distorsionado y todo parece ser “perfecto”,
los niños y jóvenes con frecuencia tienen temor de decir cómo se
sienten. ¿Podría decirnos tres formas de acercarnos a nuestros hijos
para que se sientan en libertad y confianza de hablar sobre sus
sentimientos, dudas o temores?
MJ: Los niños y adolescentes requieren contar con ayuda del
adulto para expresar y controlar la intensidad de sus emociones. El
acercamiento más importante para lograr que los hijos hablen sobre lo
que sienten se basa en la empatía y la escucha activa por parte de los
padres. Sumado a esto sugiero lo siguiente:
- Apoyar a los hijos en reconocer las emociones por su nombre y comprender que está bien sentirlas.
- Acompañar en la gestión de esas emociones invitándoles a reflexionar
sobre soluciones efectivas, que se adapten mejor consigo mismos y con su
entorno.
- Ayudarles a crear una explicación en forma de narrativa acerca de cada
una de las emociones que son relevantes en sus vivencias.
Cuando
un niño o un adolescente ha sido valorado con signos claros y evidentes
de depresión o ansiedad, ¿cuáles son los pasos a seguir en un proceso
de terapia psicológica? ¿Los padres u otros miembros de la familia
pueden hacerse presentes en alguna de las sesiones o no es recomendable?
¿Qué podemos hacer para darles el mejor acompañamiento posible?
MJ: La depresión y la ansiedad son trastornos que ameritan una
intervención oportuna y adecuada, no es algo que sea fácil de superar
sin ayuda y mucho menos con una actitud rígida de los padres forzando al
hijo a salir “rápido” de ese estado o desestimando la sintomatología o
signos que se presentan.
Una intervención psicológica temprana aumenta las probabilidades de
mejores resultados. La duración del proceso de la terapia dependerá de
la gravedad del trastorno y del enfoque del terapeuta. No obstante la
mayoría de enfoques siguen estas pautas:
- Elaboración de un diagnóstico específico, recopilación de la historia
del desarrollo del paciente, análisis de las posibles causas de la
depresión y/o trastorno de ansiedad.
- Diseño de un plan terapéutico que incluye estrategias de afrontamiento a
partir de la modificación de pensamientos y conductas, gestión de
emociones, resolución de problemas.
- La participación de la familia en la psicoterapia es un aspecto
fundamental, así como el seguimiento de las recomendaciones del
profesional.
¿Aparte de la terapia psicológica, qué
otros especialistas recomienda usted que deben valorar a un niño o joven
con depresión y/o ansiedad?
MJ: Una cierta cantidad de casos de niños y adolescentes que
presentan depresión o ansiedad, requiere como complemento la valoración
de un médico psiquiatra, quien podría recomendar la complementación de
medicamentos a la terapia psicológica.
Estos medicamentos, llamados antidepresivos o ansiolíticos, pueden
tardar algunos días o semanas en funcionar, dependiendo de su eficacia.
En ocasiones se debe probar más de uno, o la combinación de varios, y es
fundamental vigilar los efectos secundarios que pueden presentarse.
Aunque es innegable la existencia de posiciones en contra y a favor del
tratamiento farmacológico, desde mi lugar como psicólogo he comprobado
en la práctica clínica que en determinados casos los medicamentos y la
psicoterapia funcionan muy bien juntos.
Miguel
Ángel Jiménez tiene más de 30 años de práctica profesional en
psicología clínica con niños, adolescentes y adultos. Desde ese ámbito
clínico, cuenta con una amplia experiencia en el abordaje de trastornos
emocionales, tales como depresión, ansiedad, déficit atencional y estrés
postraumático, entre otros. Como psicólogo educativo acumula más de 20
años en escuelas y colegios, en los que ha liderado programas en la
promoción de la salud mental y brindado apoyo psicoeducativo a
estudiantes, docentes y familias.
Puede contactarlo en:
Consultorio en Sabana Oeste, San José y en San Ramón de Alajuela.
WhatsApp: 8302-6291
E-mail: consultoriamjimenez@gmail.com