La microbiota es un conjunto de microorganismos que constituyen una comunidad. Se trata de una cantidad muy variada de seres vivos como bacterias, hongos, parásitos o virus, y se manifiestan en los seres humanos de acuerdo con sus hábitos o estilo de vida.
El haber nacido de un parto natural o por cesárea, el haber sido o no alimentados con leche materna y el consumo de cierto tipo de medicamentos o antibióticos, son algunos de los múltiples factores que afectan el tipo de microbiota que tenemos en nuestro cuerpo.
Una de las principales entradas al organismo de estos microorganismos es el tracto gastrointestinal, el cual es el segundo órgano más amplio del cuerpo. La presencia de la microbiota, o flora intestinal, es vital para nuestra salud, pero para ello, es necesario un balance entre estas bacterias y la mucosa que hay dentro de nuestro tracto gastrointestinal.
¿De qué manera nos afecta la flora intestinal?
La flora intestinal está presente en nuestro organismo desde que nacemos y cumple un papel fundamental en la salud del sistema inmune, ya que tiene una labor de barrera al estimular la producción de defensas de forma constante. También contribuye en la regulación del sistema nervioso mediante la secreción de neurotransmisores.
Por otro lado, su desequilibrio puede producir o agravar enfermedades como la obesidad y la diabetes tipo 2, e incluso con trastornos como la depresión y la ansiedad. Este desbalance se relaciona directamente con el desarrollo de enfermedades intestinales e inflamatorias como la enfermedad celiaca, enfermedad de Crohn, y puede manifestarse con síntomas como la diarrea, la indigestión y/o dolor abdominal.