Nuestra salud está asociada a una serie de elementos multifactoriales que permiten que vivamos de manera óptima y cumplamos nuestras actividades diarias. Para alcanzar este tipo de bienestar, intervienen aspectos físicos y emocionales que requieren de hábitos por los que debemos velar a lo largo de nuestra vida.
Mantener un peso saludable es una de las acciones fundamentales cuando hablamos de bienestar y podemos conseguirlo -siempre y cuando no existan enfermedades o condiciones genéticas que lo impidan- alimentándonos de forma balanceada, realizando actividad física, teniendo buenos hábitos de sueño y reduciendo el estrés.
Pero ¿por qué es tan importante mantener un peso adecuado? Tener un peso mucho mayor o menor a lo recomendado para nuestra edad y sexo conlleva un riesgo de padecer enfermedades y afecciones de salud. En el caso de las personas con sobrepeso u obesidad, destacan enfermedades como la hipertensión, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios, aumento en los niveles de colesterol y triglicéridos. Por su parte, tener bajo peso está asociado al desarrollo de distintas patologías, problemas de fertilidad, anemia, cansancio, bajo rendimiento cognitivo, debilitamiento del sistema inmunológico, déficit de micronutrientes, entre otras.