Los piojos miden 4 milímetros de largo, se caracterizan por sus patas que sirven para fijarse en el cabello, en la cabeza son sumamente veloces y se propagan en cortos días lo cual hace que sean una plaga muy grande. Se alimentan de nuestra sangre y fuera del cabello son muy torpes para movilizarse por lo que siempre están buscando pasar de una cabeza a otra.
Un mito es que los piojos no brincan ni vuelan, como se nos ha dicho en algunas ocasiones. Siendo así, todos tendríamos piojos constantemente.
Se transmiten de ropa a ropa, si compartimos peine, incluso sobre sillas y muebles. Por eso el regreso a clases puede traer múltiples contagios.
Se previenen de dos maneras: llevar el cabello recogido para que les sea más difícil localizarnos, se recomienda con una trenza o moño y no con cola porque queda una parte del cabello expuesto.
Los piojos son un problema de salud y no tienen nada que ver con la higiene ya que pueden vivir tanto en un cabello sucio como en un cabello limpio.
El ciclo de vida de estos es de 35 días, periodo en el cual pueden depositar decenas de crías, lo que comúnmente conocemos como liendres. Se estima que por día depositan de cuatro a diez huevos.
¿Cómo revisar una cabeza?
Primero debemos buscar puntitos adheridos a la raíz, que se diferencian de la caspa al sacudir fuertemente la cabeza, si estos se caen es caspa, sino se caen son liendres.
Recomendable e indispensable no buscar remedios caseros en internet ni por nuestros medios. La fórmula efectiva para acabar con esta molestia es presentarse a una farmacia para que nos den un tratamiento eficaz sin causar daños en el cabello ni el cuero cabelludo.
Algunos remedios producen una mayor propagación de piojos.
Al iniciar el tratamiento es importante lavar la ropa de cama y la ropa que se utilizó para evitar que quede un piojo. No es necesario utilizar insecticidas ni productos tóxicos, con agua y jabón será suficiente. Es recomendable lavar el cabello de 2 a 3 veces por semana.